Si te preguntásemos qué ingrediente hace de la hamburguesa una hamburguesa, ¿qué responderías? Sí, el tomate, el queso, la cebolla, la lechuga y el pan son muy importantes. Pero, sin duda, la protagonista es la carne, ya sea tradicional, vegetal o sintética. Hoy queremos utilizar esta metáfora para explicar el rol tan central que juega la Propuesta de Valor al Empleado (PVE).
En concreto, este plato tan popular simbolizaría la Experiencia de Empleado (EE) y su ingrediente principal sería la PVE. La carne de primera calidad eleva la satisfacción de los comensales al siguiente nivel. Y una buena propuesta de valor impacta positivamente en la EE. Así contribuye a crear una relación sólida y de largo plazo entre el empleado y la organización.
Repasemos qué es la Experiencia de Empleado…
Ya hemos hablado de este concepto en otros artículos, por lo que nos limitaremos a recordar lo básico. La EE es el conjunto de percepciones, emociones e interacciones que una persona vive en su relación con una organización a lo largo de su ciclo laboral. Es decir, desde su reclutamiento hasta la salida. Dentro incluimos salario, ambiente de trabajo, comunicación, relaciones con los líderes, oportunidades de desarrollo o reconocimiento.
En el actual contexto, marcado por la inflación, la guerra de talento, la reducción de las jornadas medias de trabajo y los cambios en los modelos laborales y las prioridades de los trabajadores, especialmente de los más jóvenes, la EE se ha revelado como una palanca de transformación de los RRHH. Y es que una experiencia positiva contribuye a mejorar el compromiso, productividad y satisfacción de los trabajadores. Por tanto, es un factor crítico en la construcción de una cultura organizacional sólida y en la retención de talento.
¿Cuidan las empresas españolas de la experiencia de sus empleados?
Según un informe reciente de Axis Corporate, en general, queda camino por recorrer. Todas las empresas encuestadas reconocen la importancia de trabajar bajo esta metodología. Pero el 61% todavía están en las etapas iniciales del desarrollo de la gestión de la EE. Y, de hecho, la mitad aún están clarificando qué estrategia deben seguir.
En la misma línea, el 45% de las compañías afirman haberse enfocado en implementar herramientas tecnológicas para respaldar esta metodología. Además, el 42% afirman encontrarse en un grado de avance importante. Sin embargo, solo el 3% están en un punto de madurez que les permita aplicar IA para ofrecer experiencias y atención individualizadas.
En la parte positiva, el 53% de las empresas desarrollan su modelo de EE en sintonía con la cultura corporativa. Y las compañías excelentes trabajan seis elementos claves: arquetipos y viaje del empleado, momentos de la verdad, ecosistema de escucha activa, medición de la EE y, sí, propuesta de valor.
Y ¿qué es la Propuesta de Valor al Empleado?
La Propuesta de Valor al Empleado, traducción de Employee Value Proposition, es el conjunto único de beneficios, experiencias y condiciones que una organización ofrece a sus empleados a cambio de su talento, esfuerzo y compromiso. Sus componentes serían: compensación fija y variable, remuneración flexible, medidas de conciliación, gestión del desempeño y del reconocimiento y desarrollo y planes de carrera.
Volviendo a la metáfora que nos ocupa. La cebolla (proyectos personales de los trabajadores), el tomate (momentos que importan), el queso (bienestar corporativo) y la lechuga (Employer Branding) juegan su papel en el paladar de los comensales. Sin embargo, la carne es la parte central del plato. Solo con ella y el pan en los dos extremos, ya podríamos hablar de hamburguesa. La PVE es esa carne y la cultura de empresa y el propósito, los dos panes.

¿Por qué es tan importante la PVE?
La PVE, como parte central de la EE, es una herramienta estratégica para atraer, retener y motivar al talento. Esto es así porque refleja que la empresa se preocupa por sus trabajadores. Y, por tanto, mejora la relación entre ambos. Eso sí, para obtener estos beneficios, la propuesta debe cumplirse.
En este sentido, un informe de Gartner muestra que los equipos se sienten insatisfechos con las PVE de sus empleadores. Solo el 33% afirman que sus organizaciones cumplen con sus promesas. Y, lo que es peor, apenas el 38% creen que las propuestas de valor de sus empresas mejorarán en el futuro.
La fórmula de una PVE realmente valiosa
Al margen del totalmente necesario cumplimiento de las promesas, para alejarse de propuestas de valor infructuosas, es fundamental que las organizaciones las alineen con sus valores y cultura corporativa. Esto pasa por conocer a fondo esta última y, si fuera menester, revisarla para ajustar los objetivos generales.
Asimismo, cualquier estrategia debe partir de un análisis del mercado. Y, por supuesto, de un entendimiento de las necesidades de los empleados. En lo que respecta a este punto, como cada caso es único, es aconsejable hacer una segmentación en función de distintos criterios. Gaes, por ejemplo, desarrolló su PVE a partir de atributos y mensajes diferenciales de España y Portugal.
Cultura corporativa, benchmarking e intereses de los trabajadores han servido de base para desarrollar propuestas de valor atractivas y pertinentes. Como la de Netflix, que incluye beneficios como vacaciones ilimitadas o una baja de paternidad también ilimitada y retribuida con el 100% del salario. O la de Coca-Cola, que incluye medidas de conciliación de la vida personal y profesional, formación y orientación laboral para los jóvenes o flexibilidad.
Entremos más al detalle…
A la hora de crear estas propuestas, será necesario abordar los distintos componentes que forman la PVE y que hemos mencionado al inicio. A modo de resumen, entre otras acciones, desde Ceinsa recomendamos realizar mapas de talento para identificar los puestos y las personas con mayor potencial y cuál es su contribución; revisar la política de incrementos y el modelo de retribución variable; recuperar los modelos de gestión por objetivos; actualizar la estructura salarial y definir o revisar los grupos retributivos y establecer planes de carrera jerárquicos, especializados y comerciales. También resultará de utilidad evaluar el modelo organizativo e ir hacia organigramas más simples, planos.
Sin olvidar, la comunicación. Para que la PVE sea realmente útil, es necesario difundirla. Así lo demuestra el informe de Gartner: solo el 16% de los encuestados afirman saber en qué consiste la propuesta de su empleador. Otro dato interesante es que, por cada canal de comunicación que una empresa suma para informar a sus empleados acerca de su PVE, estos tienen un 24% más de probabilidades de considerar que su organización cumple con estas promesas.
En conclusión
Para cocinar una hamburguesa sabrosa, se pueden sumar ingredientes adicionales. Sin embargo, la base sigue siendo la misma: carne acompañada con pan. Claro que la calidad de esa carne es lo que realmente importa. Lo mismo ocurre con la PVE. Es el componente esencial de la experiencia de empleado, pero solo a partir de una estrategia bien fundamentada podrá proporcionar un valor significativo y diferencial.




